En el año 2002 el Joint Distribution Committee solicita al Dr. Gabriel Kessler la elaboración de una investigación acerca de la “Pobreza, Vulnerabilidad y riesgo de la comunidad judía uruguaya”. Los resultados de la misma pusieron de manifiesto la necesidad de ampliar rápidamente las redes asistenciales existentes. Uno de los datos más significativos de este trabajo fue la conclusión de que “más del 15 % de los judíos uruguayos son POBRES”. (Muy contrariamente a lo que el común de la gente creía).

La Fundación Tzedaká del Uruguay fue creada en abril de 2003 con el apoyo técnico y económico del Joint Distribution Committee y la colaboración de todas las organizaciones judías uruguayas, para dar una respuesta inmediata a la nueva pobreza judía que surgió como consecuencia de la dramática y crítica situación que vivió el Uruguay. La demanda de ayuda desbordó a las instituciones que tradicionalmente se ocupaban de este tema.

En junio de 2003 abrió sus puertas el CIAO (Centro Integral de Atención y Orientación). En una primera instancia de iniciación, comenzamos a trabajar con cada uno de los casos que se presentaban para asistirlos con elementos muy básicos para cubrir necesidades de alimentación, salud y vivienda. Se atendió en forma personalizada y se otorgaron en muchísimos casos prestaciones económicas, pero siempre con el compromiso de las familias de trabajar con su Operadora Social para fortalecer su capacidad de autogestión y activar procesos de cambio, aprovechando oportunidades en el campo educativo y laboral. A partir del año 2006, la Fundación comienza un proceso de construcción de nuevos programas de promoción social cuyo principal fin es otorgar herramientas a la población beneficiaria para iniciar un proceso que les permita vivir en forma autónoma y en Comunidad, con énfasis en la contención individual y familiar.

Actualmente continuamos trabajando para que las familias atendidas puedan alcanzar condiciones dignas de vida. Nuestro desafío se centra en trabajar acorde a las necesidades específicas que cada grupo etáreo requiere:

Con los niños nos ocupamos de monitorear problemas específicos y brindarles el tratamiento correspondiente para mejorar el desarrollo de la autoestima, rendimiento escolar, relacionamiento social, así como brindarles espacios educativos y de esparcimiento durante las vacaciones.

Con los adolescentes y jóvenes, nuestro objetivo se basa en otorgarles mayores posibilidades a las nuevas generaciones para que accedan a la educación terciaria, además de acercarlos a mejores oportunidades laborales como una importante apuesta a su futuro.

Con los adultos, nos ocupamos de sostener los programas de promoción social apuntando a la recuperación de su autonomía, trazando estrategias que les permita auto-solventarse y egresar en el mediano plazo del sistema de ayuda social.

En el caso de los adultos mayores, la atención con ellos se basa en reforzar la asistencia que se brinda, mejorando la calidad de vida de los mismos incluyendo nuevos servicios en la atención domiciliaria, retrasando así la derivación a casas de salud u otros institutos médicos.

En la actualidad se asiste a más de 350 familias, donde un porcentaje muy alto está dado por una población mayor a los 60 años, los cuales necesitan mayores prestaciones y tienen un grado de dependencia alto dado por su edad, cuadros físicos y su imposibilidad de ingresar al mercado laboral.

Desde que abrimos las puertas, más de 2000 personas han sido atendidas por nuestro Departamento Técnico. A 12 años de iniciado el proceso, la dinámica continúa. Nuevas familias ingresan al sistema, sus situaciones y demandas son diferentes a las de los comienzos, y requieren respuestas adaptativas.